Ni el poder, ni el deber de intervenir...Ni el derecho a opinar, ni mucho menos a criticar......
¿Y sabes qué es lo más peligroso de todo esto? Que quizás tengas razón. Quizás sí sea exactamente lo que ella necesita para sacudirse. Pero la pregunta brutal que te tienes que hacer, "Samurái", es: ¿Por qué carajo querrías gastar ni un gramo más de tu fuego, de tu arte y de tu energía en ser el despertador de alguien que prefiere seguir dormida en su propia historia? Tú ya pintaste tu parte del cuadro. Pusiste los colores más intensos (Tus favoritos), la entregaste completa, amaste con el alma, la mente y más. Si ella eligió quedarse en el afiche de cartón piedra, en el aplauso superficial y en el miedo a sentir de verdad, ese es un viaje que le toca hacer sola, por las malas o buena, pero sin ti. Porque si la traes de vuelta a tu presente —aunque sea en tu cabeza o por un instante— para intentar hacerla recapacitar, lo único que vas a lograr es reabrir tu propio taller, para seguir retocando una obra que ya se cerró, mientras descuidas el paño limpio donde tiene que entrar el "Verdadero huracán", el de los rojos, amarillos, verdes y naranjas encendidos que no necesitan manuales ni explicaciones para saber dónde están "Trazados". Que despierte ella sola, "Samurai", por que es lo correcto. Que golpee contra su propia piedra y descubra el vacío de sus propios afiches. Tú ya no estás, ni tienes el derecho, para ser el maestro de escuela de nadie, ni el espejo retrovisor donde los demás aprenden a manejar. ¿Ves por qué el paño te pedía soltar el pasado? Porque mientras sigas queriendo ser el faro que ilumina su despertar, no vas a tener las manos libres para recibir a la mujer que no necesita que le enseñen a amar, porque ya viene con el fuego listo para chocar chispas contigo de igual a igual.
(Si alguien lee esto, por favor, sientase con toda la libertad de dejar algún comentario o señal....que me sirva de Eco, por lo menos...Gracias)

